- Reproducción -
El embarazo y lo que se debe tener en cuenta


   Nuestras mujercitas cuando están preñadas muestran un carácter bastante cambiado. Busca, revuelve y reúne material para el nido. Ello es comprensible, ya que quiere crear un lugar seguro y cálido para los bebés que espera. No tiene mucho tiempo, pues a los 16 ó 18 días de apareamiento vienen al mundo los pequeñuelos.

   En este momento la hembra se vuelve muy precavida y sensible. El lugar elegido para el nido le ha de parecer absolutamente seguro ya que, de lo contrario, prefiere mudarse. En su hábitat natural una hembra reaccionaría de este modo, pero en una jaula está limitada a un espacio restringido y a una sola caja-nido. De manera que todavía necesita más esta sensación de seguridad. Esta seguridad se le puede transmitir si tu o alguien de tu familia que aún le inspire más confianza a la hembra, se ocupa de su alimentación y de los demás cuidados. Tienes que hablarla con voz suave y cariñosa, alejando de ella todos los ruidos y olores que la molesten y le sean extraños. De manera que ahora es mejor que no se le enseñe a los amigos del colegio qué nido tan estupendo y blando ha hecho la futura mamá, ni lo gorda que ya se ha puesto. Eso podría causarle intranquilidad, de modo que podría abandonar a las crías sin prestarles atención o, incluso, comérselas. Si hiciese eso, no pienses que es una "mala madre", como a menudo se dice de ellas, sino una madre totalmente insegura, que no ha podido hallar un lugar fiable para sus niñitos.

   Otra causa del éxito o fracaso de la cría radica en la alimentación de la hembrita embarazada, que durante este período necesita una nutrición variada y rica en proteínas. Esto se comprende por diversas razones: las crías crecen en sus entrañas y, como sabemos, se suele tratar de un número bastante elevado. El cuerpo de la hembra ha de prepararse asimismo para la producción de leche, para lo que ya durante su gestación precisa cada día de muchos alimentos ricos en proteínas -hasta un 30 % de la ingesta total-. Y, finalmente, también la hembra necesitará muchas proteínas, pues ella misma estará creciendo aún, si se queda preñada a los dos meses de edad. Las hembras de hámster dorado incluso pueden quedar preñadas a la edad de un mes, por lo que no es de extrañar que con frecuencia no crían a sus pequeños, sino que se los comen.

   Dale a la hembra gran cantidad y variedad de materiales para el nido, y hazlo ya al comienzo del período de gestación. Si puede ocuparse con los materiales para su nido ya se prepara desde el primer momento para la maternidad, y en tal caso la cría de los pequeños suele transcurrir sin problemas.