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Antes de nada ...
Si ya tienes cierta experiencia con el mantenimiento de
un solo de nosotros y tienes ganas de probar con una parejita, pon atención
a los siguientes consejillos.
Antes de emprender la cría en tu casa deberás pensárselo
muy bien, ya que no es como si, en lugar de cuidar un solo hámster,
cuidases dos. Los bebés no se harán esperar mucho, ya que el nosotros
los hámsters dorados somos los animales que tienen el período de gestación
más corto -de 16 a 18 días-, y con una camada de 6 a 15 pequeños -de
los que no obstante criamos a lo sumo 8-. Somos uno de los mamíferos
más fértiles, ¡y criamos de siete a ocho veces al año! Todo eso deberías
tenerlo en cuenta, pues no se tienen tantos parientes y conocidos que
deseen poseer un joven hámster. Es decir que, por lo menos, te hará
falta que el dueño de una tienda de animales esté dispuesto a quedarse
con las crías, ya que te debería importar más el bienestar de los animalitos
que el mero hecho de quitártelos de encima. De lo contrario, pueden
caer en manos de comerciantes que los vendan a los laboratorios de experimentación.
Por lo tanto, es mejor que solo les hagas críar cuando puedas responsabilizarte
de ello, única y exclusivamente cuando hayas puesto en claro esta cuestión
de conciencia y las consecuencias prácticas que se derivan de ello,
podrás comenzar la cría. Mucho humanos, dejándose llevar por la ilusión,
han permitido que sus mascotas criaran y luego no ha sabido que hacer
con los bebés. Este es un acto de irresponsabilidad, pues o bien hay
que acoger a las crías pequeñas, o por el contrario hay que donarlas
a personas que las quieran y que sean capaces de cuidarlas.
El deseo de criar hámsters dorados suele originarse por
el interés en conocer nuestras actitudes y comportamiento durante el
cortejo, el apareamiento y la cría de los pequeñuelos, vamos, su vida
familiar. ¡Es tan divertido ver cómo los torpones cachorros corretean
y luchan unos con otros! A su corta edad, siempre os hacen reír o sonreír
con sus juegos.
Los hámsters dorados ya existimos en numerosas variedades
cromáticas. Así pues, también podrías tener deseos de criar un determinado
color y aprender algo sobre sus factores genéticos. Eso puede estudiarse
en el hámster dorado, con su rápida sucesión de nacimientos.
Si le has echado el ojo a una pareja de color normal o
a una pía o manchada, necesitarás cuatro jaulas, y todos los accesorios
también por cuadruplicado. En el caso de estos hámsters, casi siempre
muy agresivos, resulta casi imposible que la pareja conviva continuamente.
Aunque mantengas alojados juntos dos hermanos de camada, a la larga
no suele dar resultado. Es seguro que habrá peleas, en las que cabe
esperar graves lesiones para el macho y, a menudo, incluso la muerte.
Y, puesto que los jóvenes son sexualmente maduros a las cuatro semanas,
se tendrán que separar los machos de las hembras a fin de evitar una
preñez prematura. Además, también comienzan serias divergencias entre
ellos. Es improbable que puedas entregar los cachorros directamente
de la jaula de cría; por eso necesitas, como mínimo, un equipamiento
cuádruple. Por fortuna, un grupo de jóvenes hembras -o jóvenes machos-
de la misma camada suelen poder convivir durante algún tiempo más.
Con los hámsters "siameses"
(blancos, con el hocico, los bordes de las orejas y las patas oscuros)
y los de color crema lo tendrás más
fácil. Estas variedades de color son los animales ideales para todo
aquel que quiera conocer la cría de hámsters dorados, pues han perdido
casi completamente su agresividad. Por ello es posible hacer convivir
continuamente una pareja, siempre que estén acostumbrados el uno al
otro desde pequeños o sean hermanos de camada. Ello también se puede
conseguir poniendo a una hembra que esté en celo en la jaula del macho;
posiblemente en la mayoría de casos se podrá dejar con él.
Para estas variedades de color
suele ser suficiente con una o dos jaulas, de manera que precisará menos
espacio para su cría de hámsters. Pero lo más bonito es que en este
caso puede observar de verdad la vida familiar, y no sólo durante los
pocos días entre la salida del nido de las crías y su independización.
En muchos casos, el padre participa también en el cuidado de los pequeños,
por ejemplo, devolviendo al nido las crías que se han caído de él, dándoles
calor o alimentándolas. Y todo transcurre en completa armonía. Tan sólo
se deberán separar las jóvenes hembras antes de que cumplan las cuatro
semanas, a fin de que ni el padre ni sus hermanos las cubran, de lo
contrario no tardarías en tener tu casa con superpoblación.
No obstante, es importante recordar que los hámsters dorados
somos solitarios por naturaleza y que no nos gusta convivir con nuestros
congéneres. En libertad, vivimos toda nuestra vida sólos
y únicamente nos juntamos con nuestros iguales para aparearnos.
En cautividad, los humanos no deben alterar esta conducta y lo más
aconsejable es que vivamos separados y sólo nos juntemos para
aparearnos. Después del apareamiento se nos debe separar de nuevo
para evitar que la hembra nos muerda (uff!! y es que la mujercitas tienen
un genio ...). En resumen, excepto en los casos del hámster "siames"
o crema que sean hermanos o siempre hayan vivido juntos, se nos debe
mantener separados de la hembra.
Es un poco injusto ya que la naturaleza nos ha hecho así y sólo
actuamos como progenitores, pero nunca como papás. ¡En
fin ... así es la vida!.
Hay que meditar muy bien antes de emprender la cría de
hámsters con la finalidad de ganar dinero. Ten en cuenta que es una
tarea muy laboriosa; necesitamos cuidados, tanto los domingos como los
días festivos. No podrá haber vacaciones, a no ser que dispongas de
una persona con práctica y fiable que te sustituya. La cría de hámsters
en plan profesional únicamente puede tener éxito si encuentras un número
importante de clientes que deseen adquirir un hámster.
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