-El Jerbo -

COMPORTAMIENTO


El jerbo tiene varios hábitos y costumbres específicas cuya observación es interesante. Constituyen parte de la vida diaria del animal y conviene que el propietario sepa algo acerca de ellos de modo que pueda comprender mejor a su animalito. Algunos aspectos del comportamiento no están aún bien entendidos, y se necesita más estudio para adquirir mayores conocimientos acerca de los jerbos.


CICLO DE ACTIVIDAD

La vida del jerbo es una vida de actividad cíclica. Alterna períodos de intensa actividad con breves períodos de sueño o de descanso a lo largo del día. Cuando está despierto, corre velozmente de un lado para otro como una ardilla. Investiga con curiosidad todo lo que le parece novedoso. Come continuamente para poder soportar sus explosiones energéticas. Se sepulta en el material de su lecho, roe lo que se le ponga por delante y hace nidos. Su intensa participación en estas actividades hace que resulte fácil comprender por qué necesita descansar de vez en cuando.

Un jerbo suele estirar sus patas delanteras y bostezar casi como un gato o un perro. Como podrás adivinar, después de eso suele venir una siesta. El sueño puede ser profundo e ininterrumpido; si no fuera por su respiración, podrías a veces preguntarte si aún sigue vivo. Cuando hace calor, puede arreglar el material de su lecho para acostarse en el suelo desnudo de la jaula. Se enrollará sobre un costado, se estirará sobre su estómago, o incluso puede que se recueste de espaldas. Cuando hace frío, los jerbos suelen dormir muy juntos, o incluso amontonados unos sobre otros. Les gusta meter la cabeza entre sus patas traseras y enrollar su cola alrededor de su cuerpo -con lo cual su aspecto parece el de una pelotita de pelo de 5 cm de diámetro-.

Durante el período de descanso o de sueño del jerbo, no debes molestarlo. Esto sería contrario al estilo de vida del animal y podría irritarse, como un niño al que no dejan dormir la siesta.

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CURIOSIDAD

Esta característica domina en gran medida el comportamiento activo de los jerbos. Si te aproximas a su jaula, ellos invariablemente, se acercarán para ver qué novedad en comida o en juguetes les has traído. Estarán siempre ansiosos para inspeccionar o investigar casi cualquier juguete u objeto que les ofrezcas: tubos, puentes de juguete o escaleras, vehículos, cestos, cochecitos, cajas, latas vacías, trozos de tela o de papel, bloques de construcción, etc. (Debido al hábito de roer que tienen los jerbos, asegúrate de que estos objetos no representan ningún peligro para los animales.) Su interés por un juguete u objeto nuevo durará poco tiempo y la curiosidad le hará explorar uno nuevo muy pronto.

Esta curiosidad es tan grande que un jerbo hambriento sometido a una prueba de laberinto con comida, se detendrá para explorar cada "callejón sin salida" antes de llegar al final.

Si metes la mano en su jaula, la primera reacción del jerbo consistirá en olfatearla y examinarla. Normalmente querrá trepar a tu mano y a tu brazo para seguir explorando, si se lo permites.

A veces la temeridad está relacionada con la curiosidad. En cautividad, el jerbo tiene pocas oportunidades de aprender lo que es el temor por experiencia propia o por la de sus padres. Los movimientos o ruidos repentinos pueden asombrar a los jerbos, especialmente a los más jóvenes, pero parece que esta reacción se debe más bien a la sorpresa que al temor. Generalmente no demuestran temor ante objetos, gentes, ruidos, luces, u otro animal desconocido. A causa de esta falta de temor, debes tener cuidado al permitir que tus jerbos entren en contacto con otros animales. Es posible adiestrar algunos perros y gatos para que toleren a los jerbos, pero otros pueden considerar al jerbo como una sabrosa comida o como un entretenido juguete.

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EXCAVAR

Excavar y arañar son actividades normales para los jerbos. En estado natural, pasan mucho tiempo excavando para hacer sus madrigueras y para buscar comida entre las hierbas y los arbustos del desierto. Sus cortas extremidades anteriores hacen rápidos movimientos para excavar, y las patas posteriores lanzan el material excavado hacia atrás -de manera análoga a un perro cuando hace un hoyo-. A veces también usan la cabeza para empujar material u objetos hacia donde no estorben.

Las aguzadas uñas de las patas delanteras del jerbo pueden eventualmente excavar a través de cartón o hacer arañazos en la madera o en el plástico. Sin embargo, el autor no conoce ningún caso en el que un propietario de jerbos haya sido arañado lo bastante como para romper su epidermis.

En ocasiones puedes mirar dentro de la jaula de los jerbos y pensar que has perdido un animalito. Lo probable es que el animal que falta se halle sepultado completamente debajo del material del lecho. Rasca ligeramente la jaula y probablemente verás asomar una simpática cara con bigotes, como una ardilla en miniatura saliendo de debajo de un montón de hojas.

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ROER

Los incisivos del jerbo crecen durante toda su vida. Si han crecido demasiado o están demasiado cortos, el animal no podría sobrevivir por mucho tiempo. En cautividad esto no suele ser un problema. De ser necesario puedes poner en la jaula un bloque de madera para el desgaste de los dientes, aunque por lo general la comida dura que tiene que haber en la dieta suele ser suficiente.

En algún momento, los jerbos intentarán roer o morder casi cualquier material que se les ponga por delante -material del lecho o para anidar, papel, cartón, tela, madera, hueso, plástico e incluso metal-. Esto es normal y forma parte de sus hábitos diarios.

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DESPLAZAMIENTO

La habilidad para saltar con sus patas traseras es una característica que hace del jerbo un animal doméstico único y que le ha hecho merecedor del apodo de canguro de bolsillo. En estado natural, los jerbos pueden saltar varias decenas de centímetros, de ser necesario. Los jerbos jóvenes pueden usar sus patas traseras para saltar desde el momento en que son destetados. Cuando se sorprende a los jerbos de una jaula en la que hay varios de ellos, ésta toma el aspecto de una caja de judías saltarinas que dan saltos en todas direcciones. Los jerbos más maduros no suelen saltar tan frecuentemente, aunque conservan esa capacidad siempre conservan esta capacidad. En cautividad, incluso los jerbos que tienen mucho espacio rara vez saltan más de 45 cm en sentido horizontal o de 15 cm verticalmente.

Algunos jerbos saltan directamente hacia arriba cuando se los sorprende. Pero en general pueden saltar hacia adelante, hacia atrás, hacia uno u otro lado, e incluso girar completamente sobre sí mismos en el aire si así lo desean.

Por lo general, los jerbos se mueven sobre las cuatro patas, con sus cortas patas anteriores proporcionando un apoyo y equilibrio limitados. De vez en cuando, hacen una pausa para sentarse o para ponerse de pie sobre los cuartos traseros -como las ardillas-. Ésta es su posición preferida para comer o para beber. Para satisfacer su curiosidad, los jerbos se alzan completamente sobre las patas traseras, estirándose cuanto pueden, e incluso se inclinan ligeramente hacia atrás -siempre naturalmente, manteniendo el equilibrio-.

La cola le resulta sumamente útil. Ayuda al jerbo a mantener el equilibrio cuando se sienta, se pone de pie cuando llega a tierra después de un salto. Durante un salto, la cola puede actuar como timón para ayudar a guiarle mientras está en el aire.

Los jerbos pueden trepar verticalmente por una rejilla de alambre sin dificultad alguna, pero no pueden colgar cabeza abajo del techo de una jaula de rejilla metálica durante mucho tiempo.

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RUIDOS

Estos animales son relativamente silenciosos. Su único sonido vocal es un chiichii débil y agudo, que más parece el piar de un pájaro que el sonido de un roedor.

Incluso no es frecuente oír este ruido, a menos que haya una camada de crías o que los padres estén teniendo una breve "discusión familiar".

A partir de la edad del destete, la mayor parte de los jerbos pueden hacer un ruido en el lecho o en el suelo de la jaula tamborileando o golpeando rápidamente con sus cuartos traseros. Este ruido, una especie de staccato, puede ser una señal de aviso, como el golpeteo de la cola de un castor. Parece que significa ¡Cuidado! y puede ser repetido por otros jerbos que lo oyen. También parece querer indicar la emoción de estar en un nuevo ambiente o el entusiasmo en la época del apareamiento.

La acción de excavar rápidamente o de arañar el suelo o las paredes de la jaula con las patas delanteras también produce un característico ruido o sonido.

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CUIDADOS EXTERNOS

A los jerbos les gusta la limpieza, y cuidan bien de sí mismos, sin necesidad de demasiados esfuerzos por tu parte.

Usando sus manos y lengua, se lavan la cara, las orejas, la cabeza, el cuerpo y la cola a la manera de los gatos. Es frecuente que un jerbo acicale a otro. Estas acciones promueven la limpieza, estimulan la piel, evitan las marañas en el pelaje y ayudan a mantener brillante la capa o pelaje.

Puesto que los jerbos son originarios de climas muy secos, su piel produce ciertos aceites naturales para protegerse de la sequedad. La humedad puede alterar los efectos de estos aceites, dando como resultado una capa enmarañada, que los animales cuidarán acicalándose y rodando sobre el material seco del lecho.

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