En nuestras patas anteriores tenemos cuatro dedos bien
desarrollados, mientras que el quinto (el pulgar) es más rudimentario. Los
dedos tienen uñas fuertes, que utilizamos para escarbar el suelo en búsqueda
de alimento o bien para construir nuestra madriguera. Por otro lado, nuestros
dedos son bastante prénsiles y los empleamos para sostener la comida mientras
comemos. Esto nos permite romper la cáscara de las semillas o roer las raíces
más duras y el pan seco. Para hacerlo nos sentamos sobre nuestras patas
posteriores y utilizamos las anteriores como si fueran manos.
Sin embargo nosotros no somos capaces de andar en posición
erguida y, por lo tanto, cuando tenemos que desplazarnos, nuestras extremidades
anteriores vuelven a funcionar como patas.
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| Pata delantera de hámster dorado
(Mesocricetus auratus) |
Pata delantera de hámster común
(Cricetus cricetus) |
Nuestras patas anteriores son particularmente
fuertes y bien desarrolladas, ya que no sólo las utilizamos para sujetar
la comida, sino también para excavar las galerías de nuestra madriguera
y para trepar.
Otra actividad fundamental que
llevamos a cabo con las extremidades anteriores es la limpieza. En realidad,
los hámsters somos animales que cuidamos mucho nuestra propia higiene. Durante
el día pasamos muchas horas limpiándonos el pelo, para lo que utilizamos
las patas delanteras como si fueran una esponja: las mojamos y luego frotamos
el pelo alisándolo cuidadosamente. Gracias a nuestra columna vertebral particularmente
flexible, llegamos a todas las partes de nuestro cuerpo. Nuestras patas
posteriores tienen los cinco dedos completamente desarrollados. Las utilizamos
exclusivamente para caminar o para expulsar la tierra que sacamos con las
delanteras cuando excavamos la madriguera. Además, son más largas que las
anteriores.
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