Nuestro cuerpo está recubierto de un pelaje tupido y suave,
generalmente más oscuro en la zona de la espalda y más claro en el vientre.
Estas diferencias de color se notan particularmente en los ejemplares de
la variedad golden (dorado), que es la más parecida a la forma en estado
salvaje por el color. En nuestra espalda el manto es de color oro bruñido
(de ahí el nombre), con un fino punteado negro, mientras que nuestro vientre
es de color crema claro. En otras variedades, todas ellas creadas por el
hombre, esta diferencia ha desaparecido en beneficio de un color uniforme
de todo el cuerpo (variedad blanca, crema, etc.).
La piel, de color claro, nos recubre abundantemente el
cuerpo, hasta el punto que somos capaces de movernos fácilmente en su interior.
Esta característica se puede apreciar muy bien cuando nos estamos limpiando:
empujamos la piel de los flancos hacia delante para poderla limpiar cuidadosamente
con nuestra lengua rasposa. Si levantas un hámster con la mano, sujetándolo
por ejemplo por la nuca, te parecerá que levantas un saquito con el animalito
dentro.
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